Prensa

25/03/2017

La Nación | La muestra que se hará en un palacio

La trastienda de Casa FOA, la tradicional exposición nacional de arquitectura, industria, diseño interior y paisajismo que se realizará en septiembre.
 

En uno de los rincones más escondidos que aún guarda el barrio de Belgrano, en una de sus bellas barrancas desde donde antiguamente se podía observar la inmensidad del Río de la Plata, se encuentra el Palacio Campos ubicado en la avenida Luis María Campos al 1300. La propiedad elegida para ser sede de la edición número 34 de la tradicional muestra de arquitectura, industria, diseño interior y paisajismo, Casa FOA.

"Para este año se eligió una típica construcción de los años cincuenta, que cuenta con fachada ladrillera y que combina elementos de la arquitectura francesa con algunas reminiscencias inglesas y con una disposición de plantas racionalistas. Este es un lugar mágico de 1750 m2 construidos -divididos en cinco plantas de 350 m2 cada una- que parece emerger en medio de un impensado paisajismo de 2250 m2. La idea de Casa FOA es poder abrir las puertas de este lugar y permitirle al público, al menos por un rato, realizar un viaje en el tiempo que les permita conocer un poco más de la cultura de Buenos Aires", comenta Alberto Robredo, gerente General de Casa FOA.

La muestra que ya cumplió más de tres décadas de vida se convirtió en un clásico porteño que se construyó poco a poco. "Instalar Casa FOA fue un arduo trabajo de 32 años en forma ininterrumpida, en el que se intervinieron unas 34 viviendas. Durante ese tiempo pasaron por nuestras muestras unos 1170 arquitectos e interioristas y unos más de cuatro millones de visitantes. Sin duda, el gran secreto del éxito fue el apoyo de las empresas, las cuales estuvieron siempre presente más allá de cualquier situación económica. Actualmente, la muestra cuenta con más de 22 sponsors oficiales, donde además de colaborar con el aporte de materiales para la construcción de los stands hacen una donación importante para la fundación", cuenta Robredo.

Cada año el evento toma un eje temático que se comparte con cada uno de los artistas para que modelen sus espacios. "Nuestro equipo de arquitectura y diseño que hace el layout eligió para este año el tema de los millennials para los espacios que se encuentren en los primeros dos pisos, mientras que el resto del edificio quedará reservado para las propuestas más tradicionales", relata el ejecutivo y profundiza sobre por qué los jóvenes son parte de la temática de la próxima edición. " No podemos ignorar que en la Argentina fue cambiando el consumo inmobiliario y que el público joven sale en búsqueda de unidades de uno y dos ambientes. Antes, los chicos se casaban entre los 22 y los 24 años y hoy no lo hacen antes de los 32 o 34 años, esto sin duda generó un cambio de escenario económico y cultural. Es así que surge la industria de la construcción de edificios con unidades de dimensiones pequeñas. Es por eso que nosotros vimos necesario hacer nuestro aporte brindando ideas pero sin dejar de lado a nuestro público habitual", afirma.

El costo de un espacio en la muestra para un decorador ronda los $ 60.000, número al que hay que sumar la inversión en montarlo: entre $ 150.000 y $ 200.000. De todas formas, la apuesta más fuerte la realiza el dueño del lugar, en este caso la desarrolladora BrodyFriedman & Friedman. En este caso, destinará entre 4 y 6 millones de pesos. "Por nuestra parte también hay una fuerte inversión estimada entre 3 y 4 millones de pesos", explica Robredo.


A la caza de talentos

El proceso para definir a los participantes es arduo. Durante el año se busca a los talentos. Este año se convocaron más de 500 arquitectos y decoradores.

En el diseño se respetan tres conceptos: más del 50 por ciento del espacio está reservado para los expositores del año anterior y el 50 por ciento restante está dividido en partes iguales entre los artistas que participaron en alguna de las 34 ediciones y los nuevos valores. "¿Por qué hacemos esto? Queremos colaborar con el lanzamiento de nuevos talentos al mercado. Hoy podemos decir que muchos de los diseñadores y arquitectos de renombre se presentaron en sociedad en nuestra muestra", dice Robredo.


Cruzando la frontera

Tras una extensa historia la muestra dejó de ser un fenómeno local para cruzar la Cordillera de los Andes. "Estamos haciendo por segundo año consecutivo una edición en Chile. El año pasado sorprendió la cantidad de profesionales de aquel país que venían a contar que año tras año viajaban a Buenos Aires para visitar nuestra expo con el fin de conocer las nuevas tendencias del diseño argentino. . Ahora nuestro objetivo en aquel país es detectar nuevos talentos del otro lado de la cordillera", comenta Robredo

Pero más allá de las muestras, unas de las cosas de su trabajo, que más le gusta a Robredo es el programa "Para verte mejor Argentina" con el que recorren el país y le ofrecen servicios oftalmológicos a personas con pocos recursos. "Es reconfortante poder ir al interior para hacer estudios oftalmológicos y poder facilitarle anteojos a aquellos que lo necesitan. Un pequeño gesto con el que le cambiamos la vida", concluye el gerente general de FOA.


La odisea de comprar el inmueble

Hay una historia reciente que parece aportarle algo más de color a la rica historia de Palacio Campos, que supo vivir entre lujo y excentricidades.

"Un día una vecina del barrio sale a trotar y ve dos departamentos en venta, el segundo y el cuarto piso. Nos contacta y nos ofrece comprarlos. Nos enteramos que había otros dando vueltas y con mis socios hablamos y decidimos jugárnosla. Y compramos dos departamentos. Lo llamativo es que cuando compramos las primeras dos unidades no habíamos visto todo el fondo verde que tiene una barranca propia de más de 20 metros de fondo", explica Sebastián Friedman, uno de los socios de la firma desarrolladora BrodyFriedman & Friedman, propietaria del lugar. Y agrega: "Después nos costó un poco convencer al resto. Pero lo peor que nos podía pasar era no lograr nuestro objetivo y tener que revender las unidades. Aunque por suerte no sucedió. El proceso de compra duró casi dos años y uno de los más complicados de convencer fue el dueño del primer piso, el señor Wassintong, que era el dueño de las pomadas Wassington".

Allí, una vez que termine Casa FOA -que se realizará del 15 de septiembre al 15 de octubre próximo- comenzarán a trabajar los desarrolladores para proyectar un emprendimiento residencial con unidades de lujo y de grandes dimensiones.

Publicado en: La Nación - Propiedades

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